Bienvenida a nuestra casa. Somos mucho más que una tienda online en Colombia; somos el reflejo de tres décadas de amor familiar, tradición y resiliencia. Con los años hemos aprendido a reconocer la calidad y la comodidad con solo ver una horma, y por eso hoy no solo diseñamos nuestra propia línea, sino que hacemos una cuidadosa curaduría de calzado femenino colombiano. Seleccionamos marcas amigas que comparten nuestra filosofía y las acompañamos con los mejores productos de belleza para mujer, todo pensado para acompañar tus días con absoluta comodidad, estilo y la tranquilidad de saber que estás en buenas manos.

Nuestra familia: El motor detrás de cada paso. Como dice el letrero a nuestras espaldas: "Mereces lo que sueñas".
Todo gran viaje comienza con un primer paso que requiere valentía, y el nuestro se dio en 1993. En aquel entonces, el mundo del calzado se convirtió en nuestra gran escuela. Fueron años de caminar las fábricas, conocer los materiales, entender la horma perfecta y descubrir qué es lo que realmente hace que un zapato sea especial. Aprendimos el oficio desde adentro, trabajando codo a codo con grandes referentes de la época.
Pero había un sueño propio latiendo fuerte, unas ganas inmensas de emprender y crear algo que llevara nuestra propia huella. Así, en el año 2009, decidimos darle vida a nuestra primera marca propia. No buscamos un nombre en una agencia ni en un diccionario; el nombre nació directamente del corazón de un padre que quería honrar a sus dos grandes motores de vida, sus hijas. Tomó el "Ale" de Alejandra, le sumó una "Y" como puente de unión, y lo completó con el "Ca" de Camila. Así nació Aleyca.
Fueron años hermosos. Empezamos fabricando aquellos recordados tacones de colores y baletas con flores que marcaron toda una época en la moda colombiana. Crecimos, aprendimos a maquilar, participamos en ferias como Colombiamoda y llegamos a producir para algunas de las cadenas más grandes del país. Aleyca era nuestro orgullo, el sustento y la prueba de que el trabajo duro siempre da frutos.
Como en toda historia de emprendimiento, los días de sol a veces se ven interrumpidos por tormentas inesperadas. Llegó el 2020 y, con él, la pandemia que detuvo al mundo entero. De la noche a la mañana, los centros comerciales cerraron, los pedidos grandes se frenaron en seco y perdimos el 80% de nuestros ingresos al cancelarse nuestras principales negociaciones. Fue, literalmente, un balde de agua fría.
Pero las familias colombianas estamos hechas de una madera distinta; cuando nos caemos, nos sacudimos las rodillas y buscamos otra forma de avanzar. Entendimos que, si nuestras clientas no podían salir a buscar sus zapatos, nosotros teníamos que llegar a sus casas.
Rescatamos a Aleyca con más fuerza que nunca y la transformamos. Por primera vez abrimos nuestro perfil en Instagram y nos sumergimos de lleno en el entorno digital. Empezamos a ofrecer tenis deportivos, botas y estilos más relajados que se adaptaban a esa nueva realidad. En ese momento tan difícil, le cogimos un amor aún más profundo a la marca. La pantalla del celular se convirtió en nuestra vitrina y el apoyo de cada mujer que confió en nosotros y nos compró un par de zapatos fue la tabla de salvación que nos mantuvo a flote. Nos convertimos en una verdadera tienda de moda femenina online, aprendiendo a enviar nuestro cariño en cada caja.
Mientras la marca de zapatos crecía y se adaptaba, otra semilla había estado germinando en paralelo. Desde muy joven, Alejandra —la "Ale" de Aleyca— había crecido vendiendo los zapatos de la familia en la universidad y en su trabajo. Pero al mismo tiempo, había descubierto su propia pasión: el universo de los eventos y el maquillaje profesional. Durante la pandemia, mientras vendíamos tenis por internet, ella se certificó profesionalmente, entendiendo que no hay nada más gratificante que ayudar a una mujer a encontrar y proyectar su versión más hermosa.
Ese proyecto personal de Alejandra llevaba por nombre Alma Franco.
Con el paso del tiempo y la reactivación del mundo, los grandes pedidos mayoristas de calzado regresaron, haciendo que la producción al detal fuera casi insostenible para nuestro padre. Aleyca corría el riesgo de quedar nuevamente pausada, de convertirse solo en un hermoso recuerdo. Pero, ¿cómo dejar ir un legado construido con tanto amor? ¿Cómo apagar un nombre que nos había dado todo?
La respuesta fue la evolución. Después de 16 años de exitosa carrera corporativa en el sector bancario, Alejandra tomó la valiente decisión de renunciar para dedicarse por completo a su pasión y tomar las riendas del legado familiar.
Decidimos que no íbamos a abandonar nuestra historia, sino a expandirla. Fusionamos la experiencia zapatera de toda una vida con la frescura y la pasión por la belleza, y consolidamos todo bajo un solo techo, un solo abrazo. Aleyca le entregó su relevo, su experiencia y su corazón a Alma Franco.
Elegimos este nombre porque "Alma" representa la esencia interior, esa fuerza invisible pero inquebrantable que toda mujer lleva dentro y que nos impulsa a reinventarnos. Y "Franco" porque es nuestro apellido, la raíz que nos sostiene, la firma de una familia real que trabaja unida. Pasar de Aleyca a Alma Franco no fue cerrar un capítulo, fue empezar a escribir el libro que siempre estuvimos destinados a publicar.
Hoy, Alma Franco es el destino donde convergen tus pasos y tu esencia. Somos esa marca que te entiende de pies a cabeza. Al navegar por nuestra página, encontrarás nuestro legado vivo convertido en una vitrina de zapatos para mujer online que combinan calidad y tendencia. Aquí, nuestros propios diseños conviven en perfecta armonía con una fina selección de calzado de otras marcas que hemos elegido personalmente porque vibran con nuestra misma exigencia y filosofía. Y para complementar, te ofrecemos una cuidada línea de productos de belleza en Colombia que realzan tu luz propia.
Trabajamos todos los días para que, cuando recibas un paquete nuestro en cualquier rincón del país, sientas el respaldo de una familia, la seguridad de una compra transparente y el abrazo de una marca que fue creada, literalmente, con el alma.
🤎 Legado Familiar
No somos una corporación anónima. Somos una familia colombiana que lleva más de treinta años perfeccionando lo que hace, transmitiendo el conocimiento, el respeto y la pasión de generación en generación para entregarte lo mejor.
🌱 Resiliencia Valiente
Sabemos lo que es empezar de cero y reinventarnos. Por eso, diseñamos y seleccionamos productos para mujeres que, como nosotras, no se rinden, que se adaptan a los cambios y que caminan con paso firme hacia sus metas.
✨ Belleza Auténtica
Creemos firmemente que la verdadera belleza nace de adentro hacia afuera. Nuestros zapatos te dan la comodidad para avanzar y nuestro maquillaje resalta esa luz única que ya existe en ti. Queremos que te sientas hermosa siendo tú misma.
🫂 Calidad y Confianza
Tu tranquilidad es nuestra prioridad. Cuidamos cada detalle, desde la costura de un zapato hasta el empaque que llega a tu puerta, garantizando envíos seguros y una atención siempre cercana, humana y transparente.
+30 Años de experiencia familiar
Desde 1993 sumergiéndonos en el mundo del calzado, aprendiendo, creando y perfeccionando cada detalle para ti.
100% Cobertura nacional segura
Llegamos a todos los rincones de Colombia. Tu pedido viaja protegido y garantizado hasta la puerta de tu casa.
2 Generaciones unidas
El conocimiento técnico de un padre fundador y la visión estética y empática de una hija, trabajando juntos por un mismo sueño.
+15.000 Pasos y sonrisas
Miles de mujeres que han caminado con nuestros diseños o han resaltado su belleza con nosotros.
"Compré mis primeros botines en 2020 cuando apenas nos estábamos adaptando a todo, y desde ahí no los cambio. Me emocionó mucho ver cómo evolucionaron a Alma Franco. Ahora no solo pido mis tenis o descubro marcas nuevas increíbles en su página, sino que aprovecho para comprar mi maquillaje en un solo lugar. Me encanta saber que detrás de la pantalla hay una familia paisa tan trabajadora. El envío a Bogotá siempre llega impecable y me da muchísima confianza."
— Carolina M., Bogotá.
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